Hasta hace un mes, una acción manual por abuso de reputación de sitio funcionaba igual en todo el mundo. Desde el 30 de agosto, depende de dónde esté quien busca.
Tras conversaciones con la Comisión Europea, Google anunció que las acciones manuales bajo su política de reputación de sitio dejarán de afectar los resultados que ven los usuarios del Espacio Económico Europeo (EEE). En el resto del mundo, todo sigue igual.
La lectura rápida es que Google aflojó con el parasite SEO, pero no es así. Google no cambió de opinión sobre la autoridad prestada. Cambió dónde puede sancionarla.
Lo nuevo es la división geográfica, un ajuste más en un año que ya venía movido con la June 2026 Spam Update:
El efecto depende de dónde está el usuario, no el sitio. Una sección sancionada puede mantenerse estable para quien busca dentro del EEE y perder visibilidad para quien busca desde cualquier otro país.
Misma URL. Mismo contenido. Dos resultados distintos.
Para entenderlo fácil, es usar la autoridad de un dominio para posicionar contenido de terceros que no se sostendría solo.
El ejemplo clásico:
Nada de eso es lo que buscan sus lectores, pero posiciona gracias al prestigio del dominio. En la industria se le conoce como parasite SEO.
Lo menos comentado del anuncio es que Google también aclaró los criterios, y con un giro. En 2024 había dicho que la participación del sitio anfitrión no hacía legítimo ese contenido. Hoy, su documentación dice que tener contenido de terceros no es por sí solo una infracción. Lo que evalúa es si está integrado al sitio: su presentación, su calidad, si tiene autoría clara y si está duplicado en otros dominios.
La pregunta ya no es quién escribió el contenido, sino si tu sitio se hace cargo de él.
El cambio responde a la presión regulatoria. En noviembre de 2025, la Comisión Europea abrió un procedimiento bajo la Ley de Mercados Digitales para evaluar si esta política perjudicaba injustamente a los medios. Google ajustó la aplicación, pero en el mismo anuncio reafirma su compromiso con la política. Y no es el único ajuste del año: también cambió cómo trata las reseñas falsas en su structured data.
¿Significa que en Europa ahora se puede hacer parasite SEO sin consecuencias? No del todo, porque la sección igual puede perder el impulso del dominio. ¿Google cambió de opinión? Tampoco. Simplemente, ahí no puede sancionarlo de la misma forma.
Las acciones manuales se siguen notificando en Google Search Console, se apliquen o no en el EEE, y se pueden apelar con una solicitud de reconsideración. La misma herramienta ahora también mide tu contenido en redes sociales, así que vale la pena mirarla más seguido.
Si tu sitio tiene audiencia en varios países, revisa el rendimiento por país: una caída en un mercado puede quedar escondida en el promedio.
Y si tu sitio aloja contenido de terceros, como cupones, reseñas patrocinadas o marca blanca, revisa tres cosas:
Una acción manual se puede apelar. La confianza de un dominio usado como vitrina para cualquier cosa, bastante menos.
Por eso la pregunta útil no es dónde se aplica la sanción, sino, si Google revisará hoy las secciones de tu sitio que no escribe tu equipo, ¿encontraría contenido para tus lectores o contenido que solo aprovecha tu dominio?
En nuestro blog seguimos este tipo de cambios pensando en lo que significan para tu sitio.
Una actualización de algoritmo cambia automáticamente cómo Google evalúa a todos los sitios por igual. Una acción manual, en cambio, la aplica una persona del equipo de Google después de revisar un sitio en particular.
Depende de cuándo corrijas el problema. La mayoría de las solicitudes de reconsideración se revisan en un plazo de entre varios días y varias semanas, aunque algunas tardan más.
No por sí solo. Google lo sanciona cuando ese contenido se publica principalmente para aprovechar la autoridad del sitio que lo aloja. Si ese contenido está integrado, tiene autoría clara y responde al estándar editorial del sitio, es poco probable que se tomen medidas.
Es el bloque que forman los países de la Unión Europea junto a Islandia, Liechtenstein y Noruega, donde rige un mercado único con normas compartidas de comercio y regulación digital.