Una alucinación (cuando la IA entrega con total seguridad un dato que no es real), un halago desmedido o un tono que no corresponde: casi todos hemos visto a una IA salirse de libreto. Snickers convirtió esa frustración en una campaña.
Con HUNGR.AI, la marca ofrece una barra de chocolate digital que los usuarios pueden pegar en ChatGPT cuando la IA responde de forma extraña. Porque, al parecer, hasta la IA no es ella misma cuando tiene hambre. Aunque para darle un Snickers digital también hay que seguir ciertas reglas: conócelas aquí.
Más allá de lo llamativo de la iniciativa, HUNGR.AI muestra cómo una marca puede adaptar una idea reconocible a las nuevas interacciones con inteligencia artificial. Su valor está en conectar tecnología, identidad de marca y participación del usuario sin perder de vista los límites de la experiencia.
Una idea que lleva 16 años funcionando : “You’re Not You When You’re Hungry” (no eres tú cuando tienes hambre) se estrenó en el Super Bowl de 2010, con Betty White. Desde entonces, BBDO ha trabajado en las campañas de la marca.
Por qué la IA también se pone “hambrienta”: para Ashley Gill, vicepresidenta de marcas y marketing de contenidos de Mars, una IA puede salirse de un personaje igual que alguien a quien le falta comer. La campaña parte de situaciones que muchos ya conocen: un chatbot que responde con total seguridad algo que no es cierto, que le da la razón a una idea disparatada sin cuestionar o que se muestra demasiado complaciente.
Del fallo técnico al “hungry moment”: Snickers llama “hungry moments” a esos tropiezos y propone “alimentar” al asistente para que vuelva a la normalidad. Los avisos de lanzamiento, “Marathon” y “Tattoo”, muestran qué pasa cuando alguien le hace caso a un mal consejo de la IA: desde correr una maratón sin haber entrenado hasta tatuarse algo de lo que probablemente se arrepienta.
HUNGR.AI lleva la identidad de Snickers directamente a una interacción con inteligencia artificial. En lugar de desarrollar una aplicación propia, la marca propone una experiencia que el usuario activa mediante un bloque de instrucciones. Esta iniciativa se relaciona con la importancia de trabajar el SEO y el GEO dentro de una estrategia de visibilidad digital, que contempla tanto los buscadores tradicionales como las respuestas generadas por IA.
La campaña parte de una experiencia reconocible: recibir respuestas poco útiles o excesivamente complacientes de un chatbot. Al vincularla con el concepto de hambre, Snickers adapta una plataforma creativa conocida a un contexto tecnológico actual.
Los términos delimitan el uso permitido del código y la responsabilidad de la marca frente a las respuestas generadas. Para las empresas que exploran experiencias con IA, establecer estas condiciones desde el diseño ayuda a gestionar los riesgos y las expectativas de los usuarios.
Mars lo define como un fragmento de instrucciones que se copia y pega en una cuenta personal de ChatGPT. Sus términos prohíben utilizarlo en otras plataformas de inteligencia artificial.
El código está diseñado para que la IA responda de manera más amigable y positiva, en línea con el concepto de que ya no tiene hambre. Sin embargo, una prueba de Tom's Guide observó respuestas más concisas y directas, sin una mejora significativa en la precisión de la información. Esto demuestra que el efecto puede variar según la consulta y la conversación.
Según los términos oficiales, el código funciona dentro de la sesión del usuario y la compañía no recopila ni almacena el contenido de sus conversaciones con la IA.
Gill explicó que la experiencia tiene una funcionalidad detrás, pero que la marca no pretende mejorar los sistemas de IA desde lo técnico. La propuesta es una activación creativa, no una herramienta para corregir los modelos. El caso también ayuda a entender como ChatGPT selecciona las fuentes que cita y qué implica para el SEO.
HUNGR.AI demuestra que la inteligencia artificial también puede convertirse en una oportunidad creativa para las marcas. La clave está en conectar las nuevas tecnologías con una identidad reconocible y una experiencia que tenga sentido para las personas. ¿Cómo aplicar estas tendencias a tu estrategia digital? Descubre más análisis, casos y claves de posicionamiento en The SEO Journal.
Es una campaña que ofrece una barra digital en forma de prompt para pegar en ChatGPT cuando sus respuestas resultan incorrectas, extrañas o demasiado complacientes. Su objetivo es obtener una respuesta más satisfactoria.
No según sus términos oficiales. El código está destinado exclusivamente a cuentas personales de ChatGPT y su uso en otras plataformas está prohibido.
Según Mars, no. La compañía afirma que no accede ni recopila el contenido de las conversaciones o los datos de las sesiones de IA.
No necesariamente. El prompt busca modificar la respuesta del chatbot, pero no corrige el modelo ni garantiza una mayor precisión factual. La información generada debe verificarse.