Muchas empresas de marketing miden lo que es fácil de ver (aperturas, clics, suscriptores), pero se quedan sin entender si esos números se están traduciendo en resultados reales para el negocio.
En este contexto, entender qué medir y cómo interpretarlo marca la diferencia entre campañas que solo comunican y campañas que generan ingresos. Descubre aquí cuáles son las métricas clave a las cuales debes prestar atención.
Antes de optimizar, hay que saber qué se está midiendo. Existen decenas de datos disponibles en cualquier plataforma de envío, pero no todos merecen tu atención. La clave está en distinguir entre métricas que se ven bien en un informe y los KPIs que mueven el negocio.
Estos son los indicadores que no pueden faltar en tu análisis:
Mide el porcentaje de personas que abrió tu email del total entregado. Es el primer filtro: si nadie abre, nada más importa. Un rango saludable se sitúa entre el 15% y el 25%, aunque varía por industria.
El asunto del correo y el nombre del remitente son los factores que más afectan esta métricas. Si tu tasa de apertura está por debajo de este promedio, es momento de revisar cuáles son tus correos más atractivos y qué patrón se repite en tus asuntos.
Por una parte, el CTR se refiere a los clics totales divididos por correos entregados. Indica cuántas personas hicieron clic en algún enlace de tu correo. Te indica, más que nada, interacción.
En cuanto al CTOR, son los clics divididos por aperturas. Este es el indicador más honesto sobre la calidad de tu contenido: si alguien abrió pero no hizo clic, el cuerpo del email no convenció. Un CTR entre el 2% y 3% es considerado un buen punto de partida.
Refleja el porcentaje de correos que no llegaron al destinatario. Hay dos tipos: rebote duro (dirección inexistente o inválida) y rebote blando (problema temporal del servidor). Una tasa alta daña tu reputación como remitente y afecta la entregabilidad de todas tus campañas futuras.
Mide cuántos usuarios cancelaron su suscripción. Un porcentaje elevado puede indicar que el contenido no es relevante, que la frecuencia de envío es demasiado alta, o que las expectativas iniciales del suscriptor no se están cumpliendo.
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De todas las métricas de email marketing, esta es la que más se acerca al objetivo real de cualquier campaña. Indica el porcentaje de personas que completaron la acción esperada después de recibir tu email: una compra, un registro, una descarga, una reserva.
¿Tus correos generan clics pero no acciones?
El problema suele estar en la landing page, en la oferta o en la fricción del proceso de compra, no en el email en sí.
Mide el dinero directamente atribuible a un envío específico.
Es el número que cierra el argumento ante cualquier gerente o cliente: cuánto dinero entró por este correo (en el caso de que el objetivo sea la conversión de compra).
Para calcularlo necesitas tener bien configurado el seguimiento de conversiones en tu plataforma, ya sea mediante UTMs, píxeles o integraciones con tu e-commerce. Sin este dato, estás tomando decisiones de presupuesto a ciegas.
Responde una pregunta muy concreta: ¿cuánto te cuesta conseguir un cliente nuevo a través del email? Su fórmula es simple:
CAC = Costo total de la campaña / Número de clientes nuevos adquiridos
Un CAC bajo no siempre es buena señal si los clientes que estás captando no vuelven a comprar. Por eso este indicador cobra su verdadero sentido cuando se analiza junto al siguiente: el CLV.
El CLV es el indicador que más cambia la forma en que se toman decisiones de inversión. Si sabes que un cliente vale, por ejemplo, $600.000 CLP a lo largo de su ciclo de vida, puedes justificar un CAC de $90.000 CLP sin problema.
Sin ese dato, cualquier número de adquisición parece caro. La relación CAC-CLV es, en el fondo, la prueba definitiva de si tu estrategia de email marketing es sostenible o no.
Una vez que tienes claridad sobre qué métricas seguir, la pregunta natural es: ¿todo esto se está traduciendo en dinero real? Para responderla, necesitas calcular el ROI.
La fórmula de rentabilidad es directa:
ROI = (Ingresos generados – inversión) / inversión
Parece simple, pero el desafío está en atribuir correctamente los ingresos. ¿Estás considerando automatizaciones? ¿Flujos de recuperación? ¿Segmentaciones específicas?
Para mejorar este cálculo:
> Integra tu plataforma de email con analytics o CRM
> Mide conversiones asistidas, no solo directas
> Analiza campañas en conjunto, no de forma aislada.
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De acuerdo a Litmus, en su reporte The 2024 State of Email Trends, más del 90% de los marketers indicó que la segmentación mejora el rendimiento del email marketing.
De acuerdo a Jonathant Cerna , Marketing Automation Manager, "La segmentación avanzada no es dividir listas por categoría: es alinear el contenido con la etapa del contacto. En un ciclo de venta largo, enviar un correo contextual al momento de comparar opciones nutre la relación mejor que uno genérico a toda la base. La automatización inteligente se mide por avance en el ciclo de vida, no por aperturas."
Según el Email Benchmarking Report 2024 de la Data & Marketing Association (DMA), el email sigue siendo una herramienta destacada para nutrir relaciones e impulsar decisiones de compra. No se trata de enviar más correos, sino de enviar los correctos, a las personas correctas, en el momento correcto.
Empieza por definir tus KPIs prioritarios según el objetivo de cada campaña y actúa sobre los datos. Ahí es donde está la diferencia real.
En Agencia Cebra te ayudamos a definir los indicadores correctos, interpretar tus datos y tomar decisiones que se traduzcan en resultados concretos. ¿Conversemos?
Los principales son: tasa de apertura, CTR, tasa de conversión, ingresos por campaña, CAC y CLV.
Con segmentación avanzada, personalización de contenidos, pruebas A/B, automatización de flujos y análisis constante de métricas de conversión.
Dependen del canal, pero incluyen CTR, conversiones, CPA, ROI, engagement, retención y métricas específicas como aperturas o rebotes en email marketing.
Dependen del objetivo, pero la tasa de conversión y los ingresos generados son los más relevantes para evaluar efectividad real.